Pepe Cibrián Campoy detalla la monumental producción de Drácula 2: Resurrección, secuela independiente ambientada 30 años después del original, que se estrena el 12 de junio en una carpa del hipódromo de San Isidro con un teatro construido ad hoc para 1.300 localidades, sonido y luces de última tecnología, 220 trajes y un elenco de 33 actores comprometidos.
Los productores Rodas, Marcelo y Ayrton invirtieron cientos de miles de dólares; Cibrián convocó a Pablo Flores Torres como músico, realizó audiciones masivas desde enero buscando talentos hiperprofesionales y ya piensa en una tercera parte. Su mayor temor es la respuesta del público, aunque la obra está lista para estrenar con coreografías gloriosas de Mati y luces instaladas en su casa para pruebas.
Enfatiza el vínculo con el Circo Rodas, recordando que el teatro nacional argentino nació en el circo Podestá en 1888. Critica duramente a los gobiernos por no educar a los jóvenes en la historia del teatro local, como Nini Marshall o Luis Alcón, mientras en EE.UU. todos conocen a Chaplin o Marilyn Monroe desde la cuna.
Comparte anécdota cultural en Turquía donde un beso de saludo a una chica japonesa provocó pánico por malentendido sexual. Anuncia que las entradas salen hoy o mañana vía Linkarte, cerrando su participación emocionado por cerrar un ciclo a sus 78 años.