Elena Roger contó que improvisa comidas abriendo la heladera y que fue vegetariana 10 años, pero dejó por intolerancias de su marido Mariano y necesidades de los hijos.
Explica que prefiere una dieta amplia con productos naturales porque la comida procesada no es sana, y evita lácteos por la mucosidad que le produce en la voz. También evita harinas por alergias y resfríos.
Relata un episodio en España y Gales donde emociones afectaron su voz antes de conciertos, y admite miedo a perderla, recordando sus gorgoritos en óperas como Mozart.