Telma, la víctima de abuso sexual, relató en conferencia de prensa y entrevista cómo anuló el trauma durante nueve años hasta denunciar al actor D'Artes, quien la obligó a tocarlo a los 16 años diciéndole "mira cómo me pones" y la amenazó con dejarla como mentirosa.
Tras ocho años de lucha judicial, con cooperación internacional entre Nicaragua y Brasil, D'Artes fue condenado por tres fallos consecutivos pese a un primer fallo absolutivo. Telma enfrentó revictimización, pericias psicológicas y ataques en redes, pero la prueba fue robusta con 11 testigos y su declaración de cinco horas contra los 40 minutos de él.
La industria audiovisual cambió con más contención a menores y coordinadores de intimidad. Telma pasó de víctima a sobreviviente, ahora estudiando derecho, y enfatizó que la vergüenza debe estar del lado del abusador. Recibió apoyo de actrices como Griselda y equipos técnicos que lo conocían.
Destacó la autoincriminación de D'Artes en entrevista con Mauro Viale, clave en el expediente. Condenado a régimen semiabierto por dos años efectivos de seis, Telma prioriza que haya consecuencias para evitar impunidad y proteger a otras, como jóvenes actrices.
Insistió en que falsas denuncias perjudican a víctimas reales y están tipificadas, pero el debate es cultural. La justicia brasileña sorprendió positivamente al juzgar a un nacional por delito en Nicaragua.