Continuando el Salmo 17, David pide guarda contra los malos que oprimen, enemigos que buscan su vida como Saúl con 3.000 soldados, a quienes David perdonó dos veces.
Describe a los enemigos como leones arrogantes que cercan pasos, pero Dios los derribará con justicia, permitiendo ver su rostro.
David profetiza satisfacción al despertar a la semejanza de Dios en resurrección, como Jesús con cuerpo glorificado que atraviesa paredes.
El doctor Suárez asegura victoria y bendición eterna sin derrota para los fieles.
Exhorta a ponerse de pie para orar.