El doctor Suárez inicia el estudio del Salmo 17 versículo 8, escrito por el rey David, que pide a Dios: "Guárdame como la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas".
Explica que la niña del ojo, protegida por párpados rápidos como un gato cazando víboras, simboliza la protección divina instantánea contra impurezas y peligros.
Enfatiza que Dios lubrica y guarda los ojos como los párpados, protegiendo a los creyentes si permanecen en consagración, aunque la tentación no es pecado si se resiste como Jesús.
Advierte que sin consagración, el enemigo puede atrapar, pero Dios mide las pruebas para no sobrepasar la capacidad humana.