Sebastián Rivero, conocido como "el rompe pañales", apuñaló a dos vecinos en represalia por denuncias sobre maltrato infantil y venta de drogas en su casa. El hombre, con antecedentes por venta de estupefacientes, homicidio y amenazas, atacó cuchillo en mano a quienes lo denunciaron, dejando a las víctimas en grave estado con heridas en brazo y abdomen que buscaban matar. Quedó detenido con prisión preventiva por tentativa de homicidio, con pena estimada de 8 a 15 años.
Su pareja, María Estrella Iñazú, madre de 10 hijos (9 menores), los abandonaba en descampados, los maltrataba en vivo por TikTok con miles de seguidores que donaban dinero, exponiendo vejámenes como morder orejas, hongos en la cabeza y posibles explotaciones sexuales de las nenas. Usaban la casa como búnker de narcomenudeo, pese a denuncias previas ignoradas por la justicia.
Los menores vivían en negligencia total: sin colegio, sin asistencia social efectiva, incentivados a delinquir. Tras ajuste de cuentas, fueron echados de la casa; la madre no los buscó y quedaron con familiares o refugio, pero siguen bajo su cuidado con vigilancia. La denunciante Adriana inició la causa hace un mes, sumándose a años de quejas vecinales ignoradas por el Estado.
Panelistas repasan videos virales de humillaciones, cuestionan la morbosidad de seguidores y exigen intervención urgente para sacar a los niños de ese infierno, criticando la inacción judicial y social que permite ciclos de violencia.