La ciencia eleva el sueño a pilar fundamental de salud, por encima de alimentación o ejercicio; falta de descanso predice mortalidad más que sedentarismo, solo detrás del tabaquismo, con óptimo de 7-8 horas diarias.
Investigaciones del UK Biobank muestran curva en U: déficit o exceso incrementan riesgo de muerte y brain age gap, donde cerebro envejece más por falta de limpieza linfática durante sueño, acelerando deterioro cognitivo e inflamación.
En mundo hiperconectado, horarios regulares de sueño son herramienta efectiva para salud cerebral.