Rosa Acuña encontró a su hija Noelia Navarro convulsionando, con ojos vueltos, vomitando y con fiebre alta, pareciendo muerta, por lo que llamó inmediatamente a una ambulancia.
En el Hospital Muñiz diagnosticaron toxoplasmosis, una enfermedad transmitida por animales como gatos que ataca el cerebro. Noelia sintió la muerte cercana y le dijo a su madre que no quería morir así, mientras la iglesia oraba y ayunaba por ella.
El conductor explicó que Dios la cubrió con un manto de vida, citando Apocalipsis 3:5, y Noelia se recuperó completamente hace un mes. La oración final bendijo a los televidentes para milagros similares.
El testimonio busca alentar a quienes enfrentan enfermedades terminales, afirmando que para Dios todo es posible.