En Paso del Rey, Moreno, más de 2500 personas forman una fila interminable desde la madrugada frente a un frigorífico que ofrece solo 60 puestos de trabajo administrativos, de descarga, recepcionistas, cajeros, carniceros, choferes, limpieza y cocineros, reflejando la profunda crisis de empleo con despidos masivos y precariedad laboral.
Desempleados de todas las edades relatan búsquedas infructuosas: una mujer de 44 años sin trabajo hace dos años pese a entregar currículos; otra de 24 años busca desde hace tres años sin respuestas; una de 20 años con experiencia en mozo y rotisería dejó trabajos por temas familiares; un hombre con cuatro hijos y pareja discapacitada lucha por terapias mientras hace changas y delivery post-pandemia.
Otros testimonios incluyen jóvenes de 18 años terminando secundario online por necesidad de trabajar desde los 16 en negro, estudiantes de medicina con changas en eventos, egresados técnicos sin llamados pese a kioscos y repartos, y personas con más de ocho meses sin empleo viviendo de rebusques, todos destacando contratos temporales de tres o seis meses, falta de estabilidad, obra social y sueldos fijos.
Paula Avellaneda recorre la cola que da vueltas a la manzana, con gente llegando desde lejos en colectivos y motos, algunos con reposeras por horas de espera desde las 7 u 8 de la mañana, en un contexto de vulnerabilidad donde hasta se critica a supermillonarios que se ríen de jubiladas sin aportes.