Diego Cabot, periodista que destapó los Cuadernos de las Coimas, testificó durante 13 horas en el juicio oral por la causa de corrupción más importante desde la vuelta a la democracia, enfrentando interrogatorios intensos de defensas de imputados como Cristina Fernández y Julio De Vido.
El tribunal ratificó por unanimidad su derecho a preservar fuentes periodísticas, rechazando demandas de defensas como la de Roberto Barata (representada por Gómez Alcorta) para revelar contactos con empresarios. Cabot rechazó custodia policial por confianza en Stornelli y describió la presión de abogados que repetían preguntas para desgastarlo.
Reconoció los cuadernos originales, desmintió infamias sobre su autenticidad y destacó la trazabilidad confirmada por arrepentidos. María Eugenia Talerico elogió su valentía contra el establishment, recordando intentos de aniquilar la causa, como resoluciones de Casación y allanamientos del juez Martínez de Giorgi.
Cabot relató el agotamiento físico y emocional, el apoyo familiar pese al miedo y la soledad post-publicación, pero reafirmó que repetiría el trabajo. El fiscal Stornelli criticó la demonización del periodismo cuando fallan argumentos de fondo. Quedan cientos de testigos por citar, proyectando meses de juicio.
Panelistas y colegas destacaron su integridad, con José del Río llamándolo "bocanada de aire fresco" en el periodismo profesional.