Diego Cabot, el periodista denunciante original en la causa Cuadernos de las coimas, lleva más de 11 horas declarando como testigo ante un tribunal que lo somete a preguntas repetidas y agresivas de abogados defensores, exhibiendo hidalguía al responder consistentemente sin custodia policial pese a amenazas pasadas.
Panelistas denuncian una estrategia kirchnerista para desgastarlo y voltear la causa más importante de corrupción en Argentina, con 87 imputados incluyendo 22 funcionarios y 65 empresarios que reconocieron pagos, corroborados por arrepentidos como José López, audios de Centeno y declaraciones de Barata sobre entregas a Néstor Kirchner.
Comparan el maratónico interrogatorio con la breve declaración de Cristina Fernández, presa por fraude pero no por asociación ilícita que la fiscal Fabiana León busca probar, y critican la interrupción técnica del vivo mientras defensores como Pablo, abogado de empresario Chiriac, buscan embarrar la cancha.
Resaltan el coraje de Cabot, premiado internacionalmente por su investigación desde 2007 con Francisco Olivera, que puso en marcha la justicia pese a presiones, y lo oponen al escándalo menor de Adorni con chorros en pileta.