Los triglicéridos son grasas que circulan en la sangre y se acumulan por exceso de calorías no gastadas, volviéndose tóxicos para las células cuando están elevados. No dan síntomas, por lo que se debe medir en laboratorio con valores normales menores a 150 mg/dl y riesgo de pancreatitis por encima de 500 mg/dl.
La alimentación es clave: evitar harinas refinadas, azúcar y alcohol, que elevan los niveles más que las grasas. Se recomiendan frutas con pulpa como pera, durazno y melón para absorber colesterol, además de nueces, almendras, maní, semillas de chía, legumbres y avena por su fibra insoluble.
En el estudio, los panelistas prueban combinar galletitas con palta o yogur con granola y miel para equilibrar, siempre priorizando actividad física de 150 minutos semanales. Un chequeo anual es esencial para mapear riesgos cardiovasculares, principal causa de muerte en Argentina.
Romy, la nutricionista invitada, enfatiza que un cuerpo delgado no garantiza salud y aconseja cambios individualizados.