El consumo de microplásticos a través de la dieta ha crecido exponencialmente, con niveles en 2018 que superan 6 veces los de 1990.
Partículas menores a 5 milímetros se infiltran en carnes, lácteos, frutas, miel, huevos y sal marina por polución en océanos y ríos.
Expertos recomiendan enjuagar arroz para reducir plástico un 20-40%, priorizar alimentos frescos, evitar utensilios plásticos calientes y usar agua de grifo filtrada.