La natación se posiciona como uno de los deportes más completos para la salud porque la flotabilidad del agua fortalece músculos sin impacto en articulaciones.
Investigadores de universidades como Texas comprobaron que nadar regularmente reduce la rigidez arterial y la presión sanguínea, disminuyendo riesgos de infartos.
La práctica activa casi todos los grupos musculares, mejora la capacidad pulmonar por la presión hidrostática y beneficia flexibilidad y postura.