El gobierno autoriza y flexibiliza la comercialización de dispositivos de vapeo, cigarrillos electrónicos que calientan tabaco y bolitas de nicotina, pese al aumento del consumo entre jóvenes y adolescentes. Estos productos generan nubes de humo con glicol propilenglicol, el mismo químico de radiadores de autos, y liberan metales pesados, saborizantes tóxicos y nicotina adictiva.
Un neumonólogo, el doctor Alejandro Videla, advierte que el aerosol inhalado contiene sustancias tóxicas como metales pesados y cientos de componentes dañinos, promoviendo adicción y riesgos cardiovasculares incluso con poco uso. No existe consumo seguro de tabaco ni vapes, y el shock de nicotina de las bolitas es peor que parches terapéuticos.
El 35% de estudiantes secundarios de 13 a 17 años vapea, según datos impactantes. De 40 mil muertes anuales por nicotina, 4 mil son de no fumadores por humo ambiental. El gobierno argumenta pasar de mercado negro a regulación sin saborizantes, pero genera polémica sobre prohibir o reglamentar.