En 1825, Francia impuso a Haití una deuda de 150 millones de francos de oro para reconocer su independencia, bajo amenaza de invasión con 14 barcos y 500 cañones. El rey Carlos X vengó la derrota napoleónica en la revolución haitiana liderada por Toussaint Louverture, Dutty Buchmann y Jean-Jacques Dessalines.
En 2004, el enviado francés Regis Debré presionó al presidente Jean-Bertrand Aristide para que abandonara reclamos de restitución, advirtiéndole que "acabará muy mal" y sugiriéndole marcharse. Aristide dejó Haití en un avión estadounidense días después. Ningún líder haitiano posterior ha reclamado reparaciones.
Francia reconoció la esclavitud como crimen contra la humanidad vía ley Tobira, incluyéndola en planes educativos, pero omite la deuda haitiana en manuales escolares, atribuyendo derrotas a clima y enfermedades. En 2015, François Hollande mencionó "deuda" en Haití, generando aplausos, pero diplomáticos lo desdijeron como metáfora.
Expertos llaman a reparaciones para sanar heridas, honrar memoria y reconciliarse, ya que la historia oculta impide paz. El pasado doloroso une Haití y Francia, permitiendo un nuevo relato colaborativo.