La Torre Montparnasse en París, controvertida desde 1973 por su fealdad y apodos como "lápida" o "verruga", inicia una remodelación de más de 600 millones de euros financiada privadamente para ser más luminosa, ecológica y alta, con fachada transparente, hotel de lujo, instalaciones deportivas e invernadero en azotea, reabriendo en 2030.
Vecinos como Frank y Laura apoyan el toque vegetal por salud y turismo, pese a su mala fama; ha atraído 30 millones de visitantes y generado miles de millones en oficinas y restaurantes. Caroline de MagniCity lamenta dejar el mirador por obras, retrasadas desde Juegos Olímpicos.
La asociación Monskator de Patrice Mer critica greenwashing: solo 30% de zonas verdes y paneles solares cubren menos del 1% de energía. Promotores y alcaldía callan; en torre hermana CIT, Robert Bergerit revela disputas de 40 copropietarios por diseño piramidal que altera estructuras.
Centro comercial a los pies está abandonado con solo tienda Santiago de Daniel Berdue (82 años) y hijo Rafael abierta; temen alquileres altos post-2028 que favorezcan cadenas como Zara. Proyecto aún sin consulta pública, torre cerrará 4 años; parisinos juzgarán si se cura la "verruga".