La Torre Montparnasse en París, apodada verruga o monolito por los locales, inicia una remodelación de 600 millones de euros con fondos privados para volverse más luminosa, ecológica y alta, incluyendo fachada transparente, hotel de lujo e instalaciones deportivas.
Construida en 1973, la torre dividió opiniones, generó miles de millones en oficinas y turismo con 30 millones de visitantes, pero ha estado en declive. Las obras de cuatro años comienzan este verano, con reapertura del observatorio en 2030, retrasadas dos años de los Juegos Olímpicos.
Propietarios generan disputas legales para bloquear el proyecto tras más de una década de negociaciones con la alcaldía, que exige espacios para residencias estudiantiles. El centro comercial a sus pies, hoy oscuro y abandonado con solo tres tiendas, albergó 80 locales y podría renovarse hasta 2028.
Comerciantes como Daniel Berdu y su hijo Rafael, últimos supervivientes en la histórica tienda Santiago, temen alquileres desorbitados post-renovación que favorezcan cadenas como Zara. Críticos como Patrice Mer de Mons Quator tildan de greenwashing el 30% verde y alertan por estética.