Alberto Venegas Lynch elogió las medidas de Javier Milei como ejemplo mundial para enfrentar la crisis laboral por inteligencia artificial, robótica e internet de las cosas, destacando la reducción del gasto público, eliminación de regulaciones y el Ministerio de Capital Humano para liberar energía creativa y elevar salarios reales.
Hernán Reyes criticó la falta de políticas transitorias como créditos subsidiados, resiliencia laboral y capacitación para mitigar el impacto en pymes, comercios y salarios atrasados por inflación, insistiendo en que del punto A al B hay zonas de sacrificio que el gobierno ignora por dogma ideológico.
Venegas Lynch rechazó subsidios, argumentando que la pobreza arrastra un siglo por conquistas sociales absurdas y que la inflación es un impuesto no legislado a los pobres; citó a Nobel como Hayek, Friedman y Buchanan para respaldar procesos de corrección del desorden al orden, y celebró la meta de abolir el Banco Central.
El debate tocó la moral mileísta como respeto a proyectos de vida ajenos, el caso Adorni como irrelevante para el rumbo general, la campaña de Patricia Bullrich como lujo para CABA, encuestas como tanteos no científicos, impacto de internet en mentes "podridas" y la imprevisibilidad electoral por posverdad.
Jaime Durán Barba y Venegas Lynch coincidieron en no predecir elecciones y criticaron la oposición fragmentada; el segmento concluyó con elogios al coraje de Milei pese al incendio heredado.