Guillermo relató su vida destruida por depresión severa, voces, encierro, dolores constantes, intentos de suicidio, vicios a alcohol, cigarrillos, marihuana, cocaína, ácido, pastillas y pornografía, estafas económicas y diagnóstico de HIV positivo.
Perdió todo, no comía, se sentía débil y solo su padre sabía, sufriendo en silencio hasta que un familiar lo invitó a la Iglesia Universal donde recibió liberación espiritual.
Dios eliminó sus vicios sin que se diera cuenta, sus exámenes de HIV salieron no reactivos o negativos, recuperó salud, abrió negocio y fábrica, convirtiéndose en hombre sano y feliz.
El pastor enfatizó que males espirituales causan estos caos y que la iglesia vence espíritus malignos, invitando a llamar al 5252 4070 o WhatsApp 221 308 4938 para ayuda.