Lucas, repartidor de Rappi en Capital Federal con moto, gana entre 400 y 500 mil pesos por semana netos trabajando 7 horas diarias divididas en mediodía y noche, descontando combustible de unos 300 mil mensuales, monotributo de 40 mil y otros gastos, lo que suma cerca de dos millones mensuales.
Admite que bajó la cantidad de pedidos respecto al año pasado por falta de consumo, pero insiste en que algo se gana; hay una lista de espera de 300 mil personas queriendo ingresar a la app debido a cierres de fábricas y despidos masivos que saturan el rubro de deliveries.
En la continuación de la charla, Lucas expresa preocupación porque el país está mal: cierran fábricas y negocios por falta de ventas, la gente tiene poca plata, los trabajadores pierden empleo y dejan de consumir, lo que afecta directamente a los deliveries como él.
El conductor destaca que 300 mil desempleados buscan refugio en apps como Rappi, pero la plataforma no habilita más por saturación, mientras el panel debate inseguridad como causa principal de problemas laborales.