Los trabajadores argentinos expresaron su descontento en el Día del Trabajador al revelar sueldos insuficientes que obligan a realizar múltiples empleos para sobrevivir. En entrevistas callejeras, una administrativa de la Casa Cuna contó que cobra 900 mil pesos pese a 20 años de experiencia y título terciario, mientras otros lamentaron salarios congelados que no alcanzan para lo básico.
En Villa Carlos Paz, Córdoba, los comerciantes denunciaron una caída del 60% en facturación respecto a la temporada pasada, con mesas vacías en restaurantes a la 1:15 de la tarde y turistas que comparten platos para ahorrar. Natalia, de un comercio familiar, indicó que abrieron pese al feriado para intentar ventas, priorizando importados por precios más bajos, aunque el consumo es mínimo.
Sofía, gastronómica, ofreció locro y empanadas fritas, pero admitió movimiento lento. Otro vendedor esperó mayor afluencia sin éxito, destacando que la gente busca precios bajos y no gasta. Los costos fijos como alquiler y luz suben, mientras mantienen precios para no perder clientes, empatando apenas gastos.
En Córdoba capital, confiterías como la de Clau reportaron caídas del 40-50% en ventas desde hace meses, con gente comprando lo mínimo como un kilo de pan o dos flautitas. Manuel, del negocio familiar, explicó que tuvieron que cerrar un local y reducir empleados por falta de consumo, pese a calidad sostenida, culpando a la presión impositiva y baja adquisitiva.
Los entrevistados coincidieron en que el año no arrancó, con críticas al manejo económico que genera déficits en todos los rubros, pronosticando cierres de locales si persiste la situación.