En Córdoba, el 1 de mayo, Día del Trabajador, familias venden empanadas fritas, locro, pastelitos y tortillas en las calles para subsistir ante la falta de empleo y problemas económicos.
Betty, viuda desde hace cuatro años, junto a cinco de sus siete hijos como Soledad, Lorena y Melissa, atienden un puesto. Surgió tras la muerte de su esposo; una hija sin trabajo tiene dos niños, otra se quedó sin empleo fijo al irse los patrones al sur, y otra tiene problemas de salud.
Venden solo fines de semana y feriados como hoy porque no hay demanda diaria y temen controles municipales sin habilitación. Procesan 20 kilos de carne molida por fin de semana, esperan buena venta en el feriado.
Es motor económico familiar ante desempleo, changas perdidas y separaciones.