La temporada alta de sargazo cubre las playas de Cancún, México, cambiando el color turquesa del agua y generando un olor fuerte que afecta el turismo y provoca cancelaciones masivas de reservas.
Los sectores gastronómico y hotelero denuncian el impacto económico, ya que limpiar las costas requiere gran inversión en tecnología y mano de obra, dinero que no está disponible.
La proliferación altera el ecosistema y hace imposible disfrutar las playas, aunque algunos se atreven a nadar entre el sargazo.