Javier Milei acusó al 95% de los periodistas de ser delincuentes que mienten y siembran pánico con mala fe, mientras dedicó su semana a restringir el acceso de la prensa a la Casa Rosada por supuestos espionajes ilegales.
En medio de una crisis económica grave, donde llenar un tanque de nafta cuesta 100.000 pesos, equivalente a un tercio del salario mínimo o una jubilación mínima, y con 6 de cada 10 chicos pobres, el presidente priorizó atacar a la prensa en lugar de problemas como la pobreza, mora en tarjetas y falta de frecuencias en colectivos.
Panelistas criticaron duramente a Milei por distraer la atención de la realidad argentina, comparándolo con Terminator que "traquea" periodistas, y destacaron que el gobierno emite pese a promesas, no dolarizó ni eliminó el Banco Central, y se contaminó con la vieja política al sumar figuras como Daniel Scioli y Patricia Bullrich.
Guillermo Moreno relató anécdotas personales de Milei y cuestionó el anarcocapitalismo como doctrina corrupta para funcionarios, mientras un exdirigente de La Libertad Avanza, Miel, se alejó del gobierno por traicionar sus principios liberales y hacer "kirchnerismo sionista".