El panelista extendió su monólogo furioso contra el gobierno de Javier Milei, exigiendo la renuncia inmediata de Manuel Adorni por restringir el acceso de periodistas a la Casa Rosada bajo el pretexto falso de espionaje ruso, llamándolo "venganza de los inútiles" y comparándolo con dictadores que prohíben lo que no controlan.
Denunció que Milei odia al periodismo, prometió un país sin prensa crítica y ahora cumple con sanciones preventivas respaldadas por todo el Poder Ejecutivo, mientras panelistas recordaron anécdotas de entradas irregulares a la Quinta de Olivos sin problemas en gobiernos anteriores, afirmando que filmar pasillos no es espionaje sino labor periodística.
Criticaron la hipocresía de Milei, quien asocia violencia con sinceridad y soportó filmaciones previas, pero ahora amenaza con cerrar la sala de prensa; exigieron transparencia y libertad de expresión, recordando censuras kirchneristas pero insistiendo que Milei prometió lo opuesto y ahora actúa con paranoia persecutoria.
Panelistas compartieron chismes de la Quinta presidencial, como visitas nocturnas con patentes registradas y fiestas con sustancias, contrastando con la represión actual, y llamaron a no chupar medias al gobierno sino defender la democracia donde el derecho propio termina en el ajeno.
Extendieron críticas a la casta periodística ensobrada como Bonelli o Majul que defienden a Milei, y advirtieron que sostener a Adorni mancha al gobierno, pidiendo echarlo ya para no caer en manos de Kicillof o Cristina si fracasa todo.