El médico militar relató su experiencia en la Guerra de Malvinas, donde se emocionó al enterarse por radio de la recuperación de las Islas Malvinas y se movilizó con su regimiento desde Curuzú Cuatiá en abril de 1982.
Llegó a Puerto Howard en helicóptero y armó el puesto principal de socorro junto al capitán médico Gabriel Mataran, instalando un quirófano con estufa para esterilizar material pese al frío infernal que hacía castanear los dientes por las noches.
Durante un ataque aéreo el 1 de mayo, vio caer un avión inglés en llamas y constató la muerte del piloto Taylor, quien se eyectó muy bajo sin abrir el paracaídas; atendió heridos y recorrió posiciones para apoyar psicológicamente a soldados y oficiales.
En Monte Harriet, bajo bombardeo naval, atendió al primer herido del regimiento y tras combate fue capturado por comandos ingleses junto a su equipo; continuó asistiendo heridos propios y enemigos pese a un proyectil de artillería que hirió a su enfermero Galarza.
Como prisionero, vio el enorme despliegue naval británico en San Carlos, fue evacuado a Montevideo y al regreso atendió veteranos en el hospital militar con curaciones, hidratación y triage para lesiones por explosiones.