La hermana de Eugenia Mendiburo, Mercedes, relató en vivo cómo familiares menores descubrieron sangre en la puerta cerrada de la casa en General Lavalle y alertaron, pero el marido enviado por ella encontró el cuerpo, mientras Javier Flores, el asesino, había huido ensangrentado al carnaval con marcas de la defensa de la víctima en cara y nuca.
Mercedes denunció que la policía no moduló porque efectivos estaban en el corso disfrutando, sin personal disponible, y un oficial con tratamiento psiquiátrico los maltrató en comisaría burlándose e insultando; el comisario Guillermo Quintero lo justificó, pero nunca informaron directamente a la familia, que se enteró por boca de pueblo.
La pareja venía mal y Flores, con dedo cortado en el ataque, arriesga perpetua sin atenuantes; Mercedes confía en fiscales, jueces y un abogado ex policía que representa a la familia, lamentando falta total de apoyo de intendente o autoridades pese a difusión mediática.
Es el único medio nacional que les dio voz, agradeció Mercedes, exigiendo justicia por el homicidio agravado por vínculo con puntazos y comestazos evidentes.