En el legendario bar La Floridita de La Habana Vieja, el conductor probó el daiquiri especial que popularizó Ernest Hemingway, quien solía sentarse en la barra ahora marcada por su escultura.
Ana, la flautista local, explicó que el lugar tiene más de 200 años y atrae a personalidades mundiales desde Hemingway hasta políticos y artistas. La banda toca semiacústica proyectando la voz para llenar el espacio sin micrófonos.
El barman detalló la receta auténtica: una cucharada de azúcar, zumo de medio limón grande cubano, una medida de licor de marrasquino de cereza y ron añejo, agitado con hielo. Preparó el trago frente a cámara y todos brindaron, destacando su sabor único que no se replica en el mundo.
El conductor bromeó sobre quedarse trabajando pagado en daiquiris, cerrando la visita a este ícono cubano.