El humorista Silvio Solana aparece sorpresivamente en la calle durante La Cocina Rebelde y es invitado al programa, donde recita poemas eróticos sobre juventud y experiencia sexual, describiendo escenas íntimas con metáforas como otoño y verano tropical.
El panel reacciona con risas y sorpresa ante las estrofas subidas de tono sobre desvestirse y arquitectura corporal, mientras Silvio responde con chistes picantes sobre casas de paja y techos.
Juegan a repechajes y preguntas malditas con chistes fuertes, formando pareja ficticia y bromeando sobre sensualidad y amistad entre hombres y mujeres.