El gobierno prohibió el ingreso a todos los periodistas en Casa Rosada suspendiendo sus huellas dactilares, alegando investigación por espionaje ilegal ruso en siete medios y filmaciones ocultas con anteojos inteligentes por dos colegas que mostraron pasillos y al jefe de gabinete Manuel Adorni de espaldas.
Panelistas califican la medida como "exceso de censura" inédito incluso en dictaduras, donde la sala de prensa funcionaba; critican señalamientos de Javier Milei a periodistas como "ensobrados" y selección de medios masivos por el propio gobierno para acreditar.
Debaten reglamento de acreditaciones que prohíbe grabar en espacios no autorizados sin carteles visibles, pero sostienen que no justifica expulsión masiva ni silencia voces críticas al poder.