Marcos, papá de Kim, se enteró el domingo que uno de los asesinos de su hija asiste al colegio de ella, generando mensajes y llamados masivos.
El chico se jactaba en Instagram de su crimen ante compañeros, mostrando agresividad sin arrepentimiento, según Marcos, quien lo denunció a la jueza.
Marcos exige trabajo serio en niñez para rehabilitarlo antes de su libertad futura, rechazando venganza y pidiendo responsabilidad social.