Los panelistas profundizaron en las causas complejas de la violencia juvenil más allá de videojuegos y redes sociales, al destacar que muchos padres, especialmente madres que trabajan desde temprano hasta tarde, no tienen tiempo para dialogar con sus hijos durante la cena o sobremesa.
En un país donde la mitad de la población lucha por llegar a fin de mes, los trabajadores viajan largas horas y no pueden supervisar los consumos culturales de los adolescentes, lo que genera ansiedad, depresión y falta de control parental según especialistas.
Criticaron la tendencia a culpar solo las pantallas violentas como Mortal Kombat o Call of Duty, recordando que existían antes de tragedias como Columbine, y enfatizaron la necesidad de recursos estatales gratuitos como plazas deportivas y clubes accesibles para contener a los jóvenes.
La violencia callejera y la pobreza agravan el problema, haciendo imprescindible un abordaje integral educativo, cultural y económico para prevenir conductas agresivas en los chicos.