Productores del noroeste y centro-oeste bonaerense denuncian inundaciones graves por falta de ejecución del plan hídrico nacional de 189 mil millones de pesos, incluyendo recaudación de combustibles, con girasol listo para cosecha sumergido en agua.
Las vacas mueren por falta de alimento y el ganado debe llevarse a lugares altos, pero los caminos rurales se convierten en canales improvisados que no desalojan el agua. Hubo cuatro años de sequía sin obras, como en Santa Fe, y ahora el agua satura los campos llegando al casco urbano.
El agua debería escurrir por pendiente natural hacia la costa bonaerense, pero cae mucha lluvia en poco tiempo y los suelos saturados no absorben más. Claudio Anceleri, secretario gremial de Federación Agraria, confirma que el dinero existe en fideicomiso del Banco Nación pero las obras del plan maestro de la cuenca del Salado, con 33,4 kilómetros pendientes hace 40 años, no avanzan.
Los tractores no entran a cosechar, los caminos quedan destruidos y los camiones no pueden sacar producción de localidades como 9 de Julio y Carlos Casares, a 260 km de Buenos Aires.