Pablo Feijó, hijo de la jubilada Beatriz Villegas, confesó en tribunales de Comodoro Py haber recibido un pago en negro de 65 mil dólares de Manuel Adorni por la venta de un departamento en Caballito. El inmueble se compró por 200 mil dólares a Hugo Moyano, se remodeló con 65 mil en refacciones y se vendió por 230 mil, pero solo se documentaron 30 mil dólares, configurando subfacturación y posible evasión fiscal de dos a seis años de prisión.
La justicia investiga si las jubiladas prestaron sus nombres para que Adorni accediera al departamento sin poder pagarlo al contado, y sospecha uso de criptomonedas para mover fondos, ya que tanto Adorni como su esposa Bettina Geletti operan cuentas en exchanges. Además, se menciona viajes familiares a Disney, Punta del Este, Aruba, Nueva York y Yao Yao, con hijos faltando 18 días de clases y quejas en el chat de madres.
Panelistas critican la actitud de Adorni, quien asiste a actos oficiales con cara de amianto pese al escándalo, y cuestionan de dónde sacó los dólares en un país donde la gente no puede pagar alquileres. La martillera valoró el departamento en 345 mil dólares más refacciones, totalizando unos 410 mil, lo que agrava la subfacturación del 30%.
Debaten si Feijó mintió para no quedar como culpable, pero admitió el pago extra para salvar su testimonio como testigo, quedando expuesto como partícipe necesario. Contrastan con jóvenes volviendo a casas de padres por costos inmobiliarios y funcionarios viviendo en realidad paralela.
Adorni acumula compras de casas en barrios cerrados, autos y viajes, mientras la justicia avanza en operativos trazables por materiales de refacción.