La justicia avanza en la investigación por enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni, jefe de gabinete, y hoy declaró Pablo Feijó, ex amigo y desarrollador inmobiliario que vendió el departamento en calle Miró, Caballito. Feijó confirmó que Adorni pagó solo 35 mil dólares en efectivo por un inmueble valuado en 335 mil dólares, financiado por dos jubiladas con 200 mil dólares sin intereses, y acordaron en negro las refacciones de 65 mil dólares cerradas verbalmente en la Casa Rosada.
Adorni dejó como parte de pago su departamento en calle Asamblea, hipotecado, y aún debe los 65 mil dólares de las obras, según el testimonio bajo juramento de Feijó, quien admitió que le convenía el negocio por ser con el jefe de gabinete. Además, no hay constancia bancaria de pagos, y testigos como el encargado del edificio confirmaron remodelaciones totales con electrodomésticos nuevos instalados por Adorni.
La pesquisa revela operaciones en criptomonedas de Adorni como funcionario, viajes lujosos en Aruba y EE.UU. pagados en efectivo totalizando 14.696 dólares sin movimientos en cuentas, y compra de casa en country Indioquá con 20 mil dólares en cash tras rechazar hipoteca inicial. Debe también 70 mil dólares con 11% interés a dos policías federales, facilitados por una escribana.
Panelistas cuestionan el estilo de vida incompatible con su patrimonio declarado, exigen ficha limpia y transparencia, mientras el gobierno debate si Adorni sigue pese a inconsistencias que frenan la gestión. La justicia citará más testigos, como el de las refacciones, prometiendo novedades diarias.