Paola relató sus problemas espirituales desde la preadolescencia: escuchaba voces, veía sombras, cuadros que se movían y personas muertas, causando terror constante.
Su familia entró en caos con violencia paterna, peleas matrimoniales intensas con su marido, bullying a sus hijos y uno planeando suicidarse; perdieron todo económicamente, casas y taller.
En la Iglesia Universal, se bautizó en aguas, recibió el Espíritu Santo en vigilia, transformando su carácter, uniendo la familia y prosperando con negocios propios.
Hoy su familia está unida en la fe, con paz divina y seguridad de que Dios nunca falla, pasando de infierno a plenitud espiritual.
El pastor enfatizó que el Espíritu Santo transforma vidas, restaura matrimonios e hijos, evitando sufrimientos pasados.