A un año de la muerte del Papa Francisco, la Iglesia Católica realiza homenajes en San José de Flores, el Vaticano y Luján, con misas, murales y recordatorios de su legado de cultura del encuentro y cercanía a la gente.
En la Basílica de San José de Flores, el padre Martín Bourdieu destacó la emoción de los fieles, plantación de un olivo de la paz, un mural en la estación de subte y una misa a las 20 horas presidida por García Cuerva.
En Luján, el arzobispo Jorge Eduardo Sheining anunció una misa a las 17 horas con más de 100 obispos, Marcelo Colombo, la vicepresidenta, Kicillof y otros dirigentes, exhibiendo la sotana blanca de Francisco.
Los sacerdotes enfatizaron la justicia social, el diálogo con los diferentes, la fe resurgente entre jóvenes y la creciente demanda en Cáritas por falta de trabajo, alimento y medicamentos en barrios pobres.