Los padres de un alumno de 17 años llamado Lautaro del Colegio Don Bosco en Castelar expresaron su indignación porque su hijo quedó imputado por intimidación pública ante la Justicia Juvenil de Morón tras una supuesta amenaza verbal de tiroteo en el baño escolar, sin pintada ni prueba física.
El jueves pasado, entre recreos, menores alertaron que mayores pedían un fibrón para escribir una amenaza; identificaron a Lautaro por descarte y apariencia entre tres chicos que entraron al baño juntos, activando protocolo sin evacuación ni aviso previo a padres. El colegio notificó a la familia al mediodía, retuvo al chico y derivó directamente a fiscalía sin sumario interno adecuado.
Hugo y Paola, padres trabajadores, defendieron la conducta impecable de su hijo, boxeador federado próximo, que lloró todo el fin de semana por el estigma en grupos de WhatsApp; contrataron abogada penalista Jessica Soberón, quien calificó la denuncia de la directora como extremista basada solo en dichos imprecisos de terceros sin identificación clara ni elementos probatorios.
Compañeros hicieron sentada en apoyo, cuestionando protocolos sobreactuados por copycat y True Crime Community online; panel criticó daño irreparable al menor, sugiriendo demanda civil contra colegio por difamación y falta de herramientas para evaluar riesgos reales versus venganzas personales.
Abogada Soberón enfatizó protección al menor estigmatizado emocionalmente, previendo archivo por falta de prueba; caso enmarca ola de amenazas escolares, diferenciando virales de TikTok de reales como en Santa Fe.