Un menor de 13 años amenazó con un tiroteo en su escuela de Rancul, La Pampa, localidad de 4.000 habitantes, en medio de una ola nacional de amenazas; allanaron su casa y secuestraron carabinas, escopeta, pistola calibre 380 con visores nocturnos, pertenecientes al padre cazador.
La psicopedagoga del colegio detectó el mensaje y activó el protocolo; el chico dijo que era una broma, pero la Justicia investiga pese a su inimputabilidad, responsabilizando a los padres en contexto de masacres como la de San Cristóbal, Santa Fe.
El experto en seguridad Rubén Fleischer explica que el menor copió amenazas virales de redes, está habituado a armas por caza familiar en La Pampa, y destaca la detección temprana por maestras y porteros, clave en protocolos reactivos que fallaron en casos previos.
Señala identidades fragmentadas en redes y urgencia de impedir ingreso de armas a colegios, separando caza legal de violencia escolar global.