La nutricionista Delfi Zimmerman explica que el acné es la punta del iceberg de problemas internos como alteraciones en la microbiota, desbalances hormonales como la insulina, estrés crónico con cortisol e intolerancias digestivas que generan inflamación.
Los alimentos procesados, aditivos, azúcar, gluten, lácteos, carnes grasas y edulcorantes agravan la inflamación y el acné, por lo que recomienda reducirlos durante el tratamiento.
Propone sumar proteínas, hidratos complejos sin gluten, omega 3 con astaxantina de pescados grasos, zinc, selenio para cicatrización, fibra y vitamina C de frutos rojos y cítricos para combatir la inflamación y mejorar la piel.
Insiste en ir a la raíz con nutrición funcional, complementar con hábitos como dormir bien y consultar por trastornos hormonales.