Monseñor Jorge García Cuerva, Arzobispo de Buenos Aires, presidió la Santa Misa dominical desde la Catedral Metropolitana, invitando a los fieles a abrir sus corazones a la palabra de Dios y al pan eucarístico para fortalecer la fe bautismal.
En las lecturas, Pedro explicó en Hechos de los Apóstoles la resurrección de Jesús de Nazaret, entregado según el plan de Dios y librado de la muerte; el salmo proclamó confianza en el Señor como herencia; la Carta de San Pedro recordó el rescate por la sangre de Cristo; y el Evangelio de Lucas relató cómo dos discípulos reconocieron a Jesús resucitado al partir el pan camino a Emaús.
En la homilía, monseñor comparó a los discípulos tristes con la angustia actual de la gente en calles y transportes, instando a reconocer a Jesús que camina junto a los peregrinos modernos pese a la tristeza y el desánimo. Pidió que Jesús sea el centro de las conversaciones cristianas, no temas menores, y elevó la plegaria "quédate con nosotros" ante el anochecer en almas, sociedad enfrentada, jóvenes con adicciones y mundo en guerra.
Destacó la Eucaristía dominical como encuentro con Cristo vivo para compartir, y elogió al Papa León XIV por predicar paz contra guerras, criticando abusos políticos del Evangelio y mostrando miedo a la administración de Trump, reafirmando el rol profético de la Iglesia.
Concluyó orando por el compromiso cristiano de anunciar a Jesús y por el Papa, pidiendo que el Señor se quede ante la aparente falta de esperanza, paz y fraternidad.