En la Catedral Metropolitana culmina la misa pontifical rociera, primer gran homenaje litúrgico internacional al Papa Francisco, con hermandades de siete países: Argentina, Estados Unidos, Brasil, Chile, Puerto Rico, Cuba y Venezuela.
Oficiada por el arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva, incluye escolta del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín; tras la misa, bendición del memorial fúnebre y catedral abierta hasta las 18:30 para fieles.
Muchísima gente de devotos y turistas llena el lugar desde antes de la misa, con movimiento mayor al habitual en Plaza de Mayo, que se limpia tras evento de ayer con 120 mil personas; todo organizado sin daños notorios.
Devotos argentinos, paraguayos, brasileños y españoles destacan a Francisco como máxima expresión del Evangelio, papa cercano, del pueblo, defensor de pobres y juventud, que purificó la Iglesia en Roma.