El doctor Suárez inicia prédica sobre el Salmo 17 de David, citando "Oye, Jehová, una causa justa. Atiende a mi clamor". Enfatiza sinceridad: confesar pecados sin engaño para que Dios defienda, pues Él conoce intenciones y no miente.
Advierte contra obras escondidas o pecados, ya que Dios reprende. Critica a un predicador que se beneficia con políticos corruptos, enseñando a su hijo a serlo, y llama a ser ejemplo recto sin influencias del diablo.
Anuncia continuación con Romanos 8 para formar un pueblo victorioso, no engañado, y pasa a otro testimonio.