García Furfaro, dueño del laboratorio HLB Pharma, vuelve a declarar el jueves ante el juez Ernesto Kreplak por la ampliación de muertes causadas por fentanilo contaminado, ahora 94 casos sumados a los 22 iniciales, totalizando más de 100 víctimas.
La investigación probó la causalidad de las muertes mediante historias clínicas y peritajes, pese a cuadros previos en pacientes. Furfaro y su hermano están presos en Marcos Paz; otros como Darchuk y Victoria García Lavadre declararon hoy. El laboratorio en Ramallo y San Isidro operaba en condiciones precarias con múltiples irregularidades ignoradas por ANMAT.
Furfaro se entregó voluntariamente en Ezeiza, alegando que quería esclarecer la verdad y que era un "armado". Mencionó vínculos políticos con Cristina Kirchner, Quinteros, Ocaña, Bullrich, intendentes como Mario Ishii y Lázaro Báez, además de narcotraficantes como Segovia. Acusó operaciones de inteligencia y prefería la cárcel para proteger a su grupo.
Periodistas de La Nación confrontaron a Furfaro mientras buscaba licencias para producir más medicamentos pese a la clausura. Reveló conexiones con poder político bonaerense y teorías conspirativas, incluyendo dinero de Báez en el laboratorio.
La causa cuestiona controles de ANMAT y desvíos sistemáticos de medicamentos en hospitales para narcotráfico, con laboratorios truchos fáciles de montar en Argentina.