Ricardo Canaletti detalla la investigación por robo de medicamentos en el hospital de Vicente López, donde una anestesista de 34 años fue arrestada en su domicilio tras una denuncia. Encontraron ampollas de fentanilo, propofol y ketamina, sustraídas mediante una receta trucha, ya que estas no son las habituales de consulta médica.
El caso se separa de la muerte del anestesista Alejandro Salazar el 20 de febrero en su casa, aún en investigación sin detenidos ni sospechas de homicidio o suicidio instigado. Delfina Lanusse y Hernán Boveri, anestesistas del Hospital Italiano, llegaron primero al domicilio junto a otros amigos, manipulando posiblemente el celular de Salazar, lo que alteró la escena policial.
Tati Leclerc, amiga de Lanusse y médica residente, enfrenta cargos por esa manipulación. Canaletti aclara que no se trata de consumo adictivo tradicional, sino de una desconexión de la realidad mediante estas sustancias potentes.
La discusión con Carlos Regazzoni enfatiza que es un caso aberrante en la comunidad médica, no habitual, y alerta sobre una crisis ética en residentes formados en centros top, vinculada a permisividad con drogas sintéticas en fiestas electrónicas.