Jubilados en hospitales como Hurlingham, que cierra en abril despidiendo personal, relataron penurias: uno suspendió operación de cataratas notificada a las 11 de la noche, depende de hija para subsistir, restringió salidas y medicamentos.
Otros no reciben remedios por 72 horas, comen lo justo con ayuda de comedores, critican a Milei por pedir paciencia dejando "agujero negro" económico, destacando falta de empatía estatal con más débiles.