Luis Castruccio, inmigrante italiano llegado a Buenos Aires en 1878 con 20 años, se radicó en La Plata como albañil pero perdió su fortuna y cayó en depresión, planeando suicidarse hasta idear un esquema criminal para enriquecerse.
Publicó aviso para sirviente y contrató a Augusto Boullotte Constantin, francés recién llegado, ganándose su confianza como hermano, compartiendo habitación y convenciendo de contratar seguro de vida en La Previsora del Hogar donde Castruccio figuraba como cuñado. Todas las noches embebía cloroformo en un pañuelo sobre el rostro dormido de Augusto y sumaba dosis de estricnina en sus alimentos.
Augusto sufrió intensos dolores estomacales pero Castruccio fingió llamar a un médico y comprar medicamentos inútiles. El francés murió sin sospechar y fue enterrado en Chacarita por el propio asesino, quien reclamó el seguro. El inspector detectó sospechas por la relación de cuñados falsa y contradicciones en el relato de Castruccio.
Investigadores hallaron una libreta con anotaciones codificadas de la agonía del empleado. Castruccio fue condenado a muerte y fusilado el 22 de enero de 1890 en la Penitenciaría de Las Heras, pero indultado por el presidente Miguel Juárez Celman, cumpliendo prisión perpetua hasta morir en un neuropsiquiátrico escribiendo poesía sobre amor y veneno.