Luis, padre de Ángel, y su pareja Lorena llegan a Buenos Aires desde viaje largo para liderar marcha al Obelisco exigiendo justicia por la muerte del niño, a quien Luis siente aún presente y por quien lucha contra la injusticia pese al dolor inmenso.
Luis clama que caigan presos todos los responsables: la psicóloga, la defensora, el juez y la mamá de Ángel, a quien critica por priorizar pareja sobre hijo, defenderlo y causarle abusos como golpes, hambre y agua fría; denuncia que colegio de abogados defiende a culpables contra su abogado.
Lorena afirma que Ángel era su hijo adoptivo, amado por toda la familia, y califica a la madre como indigna salvo por parirlo; urge a familias hablar sin miedo ante señales evitables para detener femicidios infantiles o abusos, ya que les quitaron lo más amado pero ahora pelean por otras víctimas.
La periodista Gaby Prosperi cubre en vivo desde Parque Metropolitano el emotivo testimonio previo a la convocatoria masiva, con apoyo público palpable en nervios y fortaleza de Luis para visibilizar el caso.