El consumo de carne en Argentina registró la caída más fuerte en 20 años, impulsando alternativas como carne de burro, que algunos vendedores promocionan como magra y rica en aminoácidos.
Entrevistados en la calle admiten restringir el consumo de carne vacuna por precios altos y no llegar a fin de mes. Expertos atribuyen la escasez a la baja del stock ganadero en 15 millones de cabezas en 15 años, agravada por prohibiciones a exportaciones desde 2006 bajo kirchnerismo.
Panel discute cambio en hábitos alimenticios, con exportaciones de carne equina a Europa, y critica inconsistencias políticas como elogios pasados a carne de cerdo o burro.